carta de un perro viejo a su amo




Aquí estoy, tirado en un rincón.
Sobre el charco de orín que yo mismo he provocado y que estás cansado de limpiar.

Las moscas sobrevuelan mi comida, desde ayer que la pusiste en el plato, es que ya no tengo hambre ni ganas de levantarme. estoy todo el día echado y casi sin moverme.

Me siento cansado.
Aunque no hago nada, igual estoy cansado. No sé, pero siento que me pesan los huesos.

Estoy tan flaco que tan solo el cuero me sostiene.

Pero por sobre todo, estoy triste.
Pero no tanto por mí, que me veo así como un trapo viejo.

No. Más que nada por ti sabés, que ya no me prestás atención y que veo que cada vez te molesto más.

Yo sé que es incómoda mi presencia ahora en la casa.

Que ya ni hasta las pulgas me quieren. Pero qué puedo hacer, Son muchos años que estamos juntos y sabés que desde siempre te serví como a mi dueño.

Más que eso todavía, fuí tu amigo.
A ti te veo mal.
Te noto taciturno.

La indecisión ronda tu cabeza.
Y yo sé de qué se trata.
Un amigo te lo dijo el otro día, Así no pueden seguir Hazme caso.

Sacrificalo, es la única solución O te gusta verlo sufrir.

Yo sé que ese amigo tuyo no tuvo mala intención.

Pero, por favor, no lo hagas no, no quiero que me maten, Viejo y flaco como estoy, a mí me gusta la vida.

pienza en otra cosa.
busca otra alternativa.
Yo quiero seguir luchando.
No te entregues todavía.

Y si ya no hubiera más remedio, si por más que quisieras no encontraras algo que me alivie la vida, entonces dejame morir en paz, cuando llegue mi día.
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