A mi maestra


Hoy que emprendes tu camino en busca de horizontes nuevos no puedes irte sin escuchar, lo que decirte quiero. Recuerdo el día en que llegue a tu aula,temeroso e inquieto pero tu voz me dió confianza, me recibiste, con los brazos abiertos. Con paciencia y tolerancia fomentaste en mí la sed del conocimiento. Muchas veces me dí por vencido, cuantas otras lo desconocido me causó miedo pero tú supiste impulsar mi espiritú para buscar la excelencia luego. Contigo aprendí a restar mis penas a sumar mis esfuerzos, gracias maestra por multiplicar para mí, tú dedicación y tú tiempo. No es un adiós, es tan solo un hasta luego. Mercedes del Pilar Reyna Camacho.
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